¡Hay demasiadas luces en la habitación del hotel!

Parecía que estaba adentro de un árbol navideño aún con las luces apagadas. 

Cuando apague las luces de la habitación del hotel, había cualquier cantidad de foquitos encendidos. Uno rojo del televisor, uno verde del reloj, uno azul de… no se de qué, pero iluminaba todo el cuarto. Los que no pude desconectar, a base de almohadas, toallas y maletas los logre tapar. 

Me acosté en la cama y… “¡¿pero qué es eso?!” Parecía que había una tormenta eléctrica adentro. “Bueno, ¡¿que estos hoteleros no piensan en las Personas Altamente Sensibles?!” El detector de humo, encendía dos foquitos verdes fluorescentes cada cinco segundos!!

Los conté.

Cinco. 

La primera noche me eché la almohada en la cara. No dormí nada, por supuesto. 

Como buen HSP (por sus siglas en inglés) estuve pensando en la solución… aunque uno no suele viajar con cinta aislante, una curita (Band-Aid) y papel lograron el objetivo. 

Por supuesto que para la habitación de mi hijo ¡tuve que hacer el mismo circo!

Así que ya lo sabes; la próxima vez, ¡¡viaja con todo un equipo neutralizador de foquitos!! 

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