Cómo hacer intenciones o decretos que sí funcionen

Ley de Atracción

Ley de Atracción

¿Qué tiene que ver esto con la parentalidad?

Podría parecer banal pero, cuando termines de leer el post, verás que es una super herramienta que le puedes enseñar a tus hijos. 

¿Qué tiene que ver esto con los HS?

Los Híper Sensibles pensamos mucho… pero eso no significa que sepamos pensar productivamente. Tenemos que “Aprender a Pensar” y, dentro de lo mismo, entra el tema de “Aprender a Pedir”.

En Año Nuevo usualmente se hacen las intenciones, pero, al igual que con pensar mal, podemos establecer a las Intenciones, mal. Rumiando problemas, o pidiendo desde la carencia o la herida.

El problema esta en que cada autor, plantea el hacer intenciones de una manera distinta. Y yo ya estoy ¡hecha bolas!

¿Se hacen a manera de preguntas?

“¿Cómo puedo comprar la casa de mis sueños?”

¿Se hacen iniciando con “Gracias…”?

“Gracias por que ya tengo la casa de mis sueños.”

¿Se hacen con sintiendo la emoción?

“Me imagino y siento lo que es despertar en esa casa.”

¿Se establecen como orden?

“Tengo la casa de mis sueños.”

Me puse a investigar y esto es lo que encontré:

Una cosa son las Metas y otra son las Intenciones.

Cuando yo era niña mis tíos me enseñaron a pedir, por ejemplo, “sacar mejores calificaciones”. Pero eso, en realidad, son Metas.

Una Meta es:

– plan a futuro

– basado en la imaginación o la ilusión 

– esperando un resultado

– externo

– te vuelves una persona “efectiva” en el mundo

– vienen desde deseos e inseguridades

– son emocionantes, en el sentido de que hay un sube y baja. Lo logré y no lo logré.

– y si sí lo logras, cada vez quieres más

En el típico propósito de año nuevo esta el bajar de peso. Ves a los gimnasios, en enero ultra llenos. En Febrero a la mitad. Ya para marzo están los mismos de siempre.

Pero ¿qué pasa cuando no podemos lograrlo? O, ¿nos damos cuenta que siempre no nos hace feliz? Nos enojamos con nosotros mismos y con la vida. Nos frustramos. Nos confundimos. Nos damos por vencidos. O te inventas otra meta o te colapsas.

Las intenciones son distintas.

Una Intención es, según las enseñanzas Budistas:

– interno

– basado en como estás “siendo” en el momento presente

– conocimiento profundo de lo que más te importa

– compromiso de alinear tus acciones mundanas con tus valores internos

– reflexión sabia

– vida ética, en el sentido de ser tus valores

– meditación

– las vives todos los días, todos los momentos

– son grandes y significativos, tanto en tu vida y familia, como en el mundo

– provee integridad, sentido y unidad en tu vida

– alinea tu vida con tus valores más profundos

– provee auto-respeto y paz mental

Irónicamente, a través de las intenciones estableces –y logras– metas, pero estas son sanas, y existen en un contexto más grande de significado que ofrecen paz. Y sin apego al resultado.

Y si no logras tu intención un día, es posible que te agarre la tormenta emocional, el coraje, la frustración, pero la gran diferencia es que puedes recordar tus intenciones, y regresar a tu centro.

En el ejemplo anterior de ir al gym:

Meta: “Bajar 15 kilos”

Intención: “Voy a saborear cada bocado intensamente, a mantenerme vigilante para cuando mi sensación de saciedad este cubierta y actuaré inmediatamente dejando de comer.”

Esto sí es realizable. Sí hay una brújula interna activa. Si hay respeto. Si hay paz mental. Y si algún día te pasas, no es el fin del mundo.

Otro ejemplo, 

Meta: “No pelear con mis hijos”

Intención: “Cuido la integridad de mis hijos con mis palabras y acciones”. 

Es con esta intención que conectas con tu sentido de amabilidad y dignidad innata.

Ah hacer intenciones, el compromiso no es vivir como monje, sino vivir cada momento con la intención que hayas elegido.

La correcta intención es básicamente regresar a ti mismo, a tu casa interna. Es una práctica de alinearte con lo más profundo de tu ser mientras liberas la realidad que tu mente desearía tener.

Ante cada intención, pregúntate: ¿Estoy siendo honesta con mi interior?

Bueno… pero ¿y cómo se hacen?

Una intención es una frase, dicha en positivo, pura, firme, clara y decisiva.

Hay tres reglas básicas:

1) Aquello en lo que te concentras, crece.

Entonces, si pides lograr en este año lo que no pudiste lograr el año pasado, tendrás más de eso.

En cambio, si te sientas a pensar o escribir todo lo que aprendiste, el crecimiento, los logros y las experiencias maravillosas que tuviste el año pasado, tendrás más de eso.

Entonces, piensa y digiere. Y deléitate en tus logros.

Budda dice:

“intenciones oscuras, dan resultados oscuros”

“intenciones de luz, dan resultados de luz.”

¡Y aquí es donde esta la trampa! Si tu intención es bajar de peso para darle envidia a tus amigas… pues… dará un resultado oscuro. Aquí es donde esta el mero meollo de todo el asunto. Las intenciones deben venir de un lugar de luz para que traigan más luz. Y todos somos luz y sombra. La diferencia esta en saber desde dónde lo estás pidiendo.

Observa qué hace brillar a tu alma y pide más de eso.

2) Que tu brújula interna sea el jefe de tus intenciones.

Si basas tus intenciones en el miedo, las opiniones de los demás, los objetos que “debes” tener, o tratar de demostrar tu valía, va a surgir un pleito emocional interno terrible.

Intenciones bien hechas deben darte energía, aunque impliquen esfuerzo y acción de tu parte. Si, al contrario, te hacen sentir agotada o confundida, regresa a escribir en tu diario.

3) Concéntrate en el “qué” no el “cómo”

Recuerda, en lo que te concentras, crece.

Si te concentras en tus deseos. Eso crece.

Si te concentras en todos los problemas con los que probablemente te topes. Eso crece.

La persona que serás cuando llegues a tu destino, es una persona diferente a quien eres ahora. Igual y en ese entones, ya tendrás las herramientas para resolver esos obstáculos.

Cuando decir las intenciones:

Al despertar.

Antes de dormir.

Durante la meditación.

Ejemplos:

– Voy a aumentar mi conciencia de abundancia y todas las distintas formas en las que se presenta, como resultado vendrá en un aumento de sueldo y bendiciones.

– Me daré el regalo de la Pausa Sagrada cada vez que la quiera o la necesite, para recalibrar, recargar e investigar mis sentimientos con amabilidad y compasión.

– Cada día y cada semana re evaluaré mi calendario y quitaré cosas que me hagan sentir pesada, atrapada o sin respiración, cuando tenga el poder para hacerlo.

– Tengo la intención de ver a mis a amigos que quiero y que me quieren una vez al mes.

– Me voy a mover 10% más despacio cada vez que pueda durante el año.

– Quiero estar donde estoy ahora.

– Haré una hora de ejercicio diario, para sentirme viva y sana. Cuando no me sea posible, seré feliz sabiendo que tengo la oportunidad de volver a intentarlo el día siguiente.

– Seguiré la regla de cubrir mis necesidades (ej: tomar agua cuando me de sed, ponerme unos calcetines cuando tenga frío), y lo haré inmediatamente sin esperar ni debatir.

– Equiparé mi oficina para que sea calientita, cómoda, hermosa y amar trabajar ahí.

– Permitiré que el amor y el éxito fluyan dentro de mi.

– Aprenderé lo necesario sobre mis finanzas para tener claridad y serenidad.

Si decirlas a manera de afirmaciones, te crea conflicto interno, hazlas a manera de preguntas.

– ¿En dónde puedo aprender lo necesario sobre mis finanzas para tener claridad y serenidad? 

– ¿Cómo puedo permitir que amor y el gozo fluyan dentro de mi?

– ¿Qué puedo hacer para que el tener a mis hijos todo el día en casa sea lindo?

Así que toma tu diario y empieza a escribir.

¡Confío en que esto nos serivirá! De entrada ya vamos a vivir mejor, pues estaremos pensando y sintiendo mejor.

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