4 sencillos tips para la llegada del hermanito

Photographed by portrait photographer Becca Bond

4 sencillos tips para la llegada del hermanito.

Usualmente ya tenemos –más o menos– una rutina. Un pseudo orden. Algo de estructura… algo. Un poco. Bueno… un poquito –porque los niños alteran todo.

Y ¡Zaz! ¡Que llega el hermanito!

Yo digo que no es 1 + 1 = 2. Tampoco es multiplicación. El nivel de alteración es a la segunda potencia. Y se siente como ¡a la décima!

Aunque haya sido planeado, un bebesito tiene la tarea de mover absolutamente todos los patrones previamente establecidos.  La balanza que estaba delicadamente colocada, se va de cabeza. Si es así de fuerte para nosotros, ¿te imaginas cómo puede ser para tu hijo? Aquel pequeño ser que depende al 100% de tu constante atención, de un día para otro, te tiene como al 30%. Ese pequeño tlaconete, te absorbe casi totalmente. El mayor suele sentirse ignorado, totalmente hecho a un lado y sin importancia. A veces se ponen tristes, a veces agresivos. Pero el sentimiento origen es el mismo: esta asustado.

Este es el momento crítico… cómo nos comportemos aquí es la linea determinante: se amarán o se odiarán. Se apoyarán o se resentirán. Harán equipo o enemistad.

¿Qué podemos hacer?

1) Tomate el tiempo de conexión uno a uno

Este es un consejo que dicen mucho y a muchas mamás les parece totalmente imposible. Mi consejo es que sea durante la siesta o cuando el bebé se duerma en la noche temprano. Así será más fácil.

2) Espera retrasos o regresiones.

El hermano grande que ya había dejado el pañalito, vuelve a tener accidentes. Si ya había dejado el biberón, lo retoma. Si ya dormía solo, regresa a cama de papá, mamá y hermanito. 

Es normal. Y, de igual manera que llegó, se le pasará.

3) Involúcralo en la nueva dinámica.

Normalmente solemos asustarnos, “¡No seas tan brusco!” por instinto natural protegemos al bebesito y terminamos con un “¡Vete para allá!” alejando al hermano grande. Eso genera mucho resentimiento del grande contra el pequeño. En lugar de eso, es mejor involucrarlos.

“Tu tienes muy buen gusto, ¿quieres ayudarme a elegir una pijamita para tu hermanita?”

“¿Qué ropita quieres que le ponga, ¿la pijamita que tu elegiste o la que le dio tu tía Rosita?”

“¿Me ayudas a bañarla?”

Hazlos parte de la nueva rutina. Al hermano grande le encantará ayudar y sentirse útil.

4) Reconoce cuán difícil es su nuevo rol de hermano grande

Es parte del punto anterior. solo asegúrate de no avergonzarlo en el proceso, es decir, “Tuuuu, que eres el hermano grandeeee, deberiasssss ser mas… amable / compartido / adjetivo calificativo”

Nada de eso por favor. 

5) Pide su consejo para aumentar su empoderamiento

“Oye, tu que fuiste bebé hace poquito, ¿te acuerdas cómo dormías más tranquilo? ¿con el mosquitero o rodeado de almohadas? (…) ¿Me ayudas a colocarlo, por favor?”

Es ejercer su rol de Hermano Grande… si, pero sin avergonzarlo. ¿Notas la diferencia?

Tratándose de un Niño Altamente Sensible, es probable que necesite mucho… muuuuucho tiempo para adaptarse a la idea y ooootro montón de tiempo, a los cambios. Dáselo. Resuelve sus dudas. Abrázalo mucho. Síguele aclarando que el amor no se divide, sino que aumenta.

Recuerda que lo más importante de tu rol parental es la conexión, conexión, conexión. Y más conexión. No porque nuestro trabajo se haya potencializado a lo que parece la millonésima potencia, nuestro hijo mayor debe pagar el precio. Al contrario, hazlo parte de la nueva dinámica y será feliz de involucrarse, ayudar y ser parte de la ¡nueva familia grande!

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